La frase de la semana

La frase de la semana:
"Todos los días tienen algo bueno que te encantaría que se repitiese"

martes, 19 de noviembre de 2013

Empanadillas


Y vuelvo como ya había dicho una vez a las tan socorridas meriendas-cena…

Cuando sales de la piscina a las siete de la tarde y metes a los niños en el coche ya duchados corres el riesgo de que se te queden dormidos hasta el día siguiente, y como madres que somos, somos pesadas, y por eso, aunque llegado el caso diese igual, no queremos que se duerman sin haber cenado…

Una buena solución: empanadillas rellenas de todo tipo de vitaminas, proteínas,etc.

Como me gusta cocinar y sale mucho más barato la masa la hago yo, y la receta que utilizo es la que aparece en el famoso libro 1080 Recetas de Simone Ortega. Podéis si lo preferís y no tenéis tiempo, utilizar masa de empanadillas ya hecha; se venden en paquetes de, normalmente, 20 unidades, y solamente tenéis que rellenar y doblar.

Y por cambiar un poco y jugar con los niños, y sobre todo para que se las coman cuando llevan dentro mucha verdura, me escapo un poco de la forma típica y juego con ellos a “soles y lunas”.


Aquí os dejo la receta de la masa, y varias opciones de relleno para diferentes ocasiones.

Ingredientes para la masa:
300gr de harina
25 gr de mantequilla
3 cucharadas soperas de aceite
1 huevo
1 vaso de agua (sin llenarlo mucho)
Sal

Elaboración de la masa: calentad el agua, el aceite, la sal y la mantequilla. Cuando haya hervido unos segundos separadlo del fuego e incorporad la harina y después el huevo. Amasad en la misma olla con una cuchara y cuando esté todo bien integrado y como un chicle seguid amasando pero en una superficie enharinada. Cuando la masa esté lisa y nada pegajosa dejadla reposar envuelta en un paño al menos media hora. Pasado ese tiempo estiradla con un rodillo y haced círculos con la medida que deseéis (yo utilizo un bol de desayuno).


Relleno de empanadillas para tomar como entrante: (por si queréis hacer una cena y quedar bien…)
  • Queso Camembert
  • Huevo cocido y chorizo
  • Sobrasada y queso de cabra
  • Grelos (dándoles primero un pequeño hervor) y queso de tetilla


Relleno para meriendas-cena:
  • Atún (de lata) y tomate frito (en este caso como el atún suelta bastante aceite por mucho que lo escurráis bien, os recomiendo usar bastante más atún que tomate).
  • Carne picada salteada, tomate y queso (vamos, como salsa carbonara).
  • Jamón y queso
  • Jamón, queso y champiñones (de lata pero cocedlos primero)
  • Merluza (cocida y desmigada) y tomate frito
  • Pollo (cocido) y tomate frito
  • Espinaca, queso parmesano y nata


Relleno para empanadillas de postre: (en este caso, al ser un postre, lo que os recomiendo es que en vez de freírlas las horneéis pintándolas primero con huevo; el horno a 140º suele llegar, y básicamente hasta que las veáis doradas)
  • Piña y chocolate
  • Plátano y miel
  • Manzana y canela (coced primero la manzana con una cucharada sopera de azúcar por cada manzana, y cuando esté lista aplastadla con un tenedor.
  •  Queso y membrillo






sábado, 16 de noviembre de 2013

Y cumplió dos añitos


Como no. Tras hablar y hablar de recetas y ferias de repostería tenía que intentar hacer para la fiesta de cumpleaños de mi hijo pequeño una tarta algo elaborada.

Me guié, como suelo hacer para estas ocasiones, por la tan conocida página Objetivocupcake, de Alma Obregón. Pero el problema es que, como siempre,  lo decidí tarde, con los supermercados cerrados, y sin mucha opción en la despensa.  Me había decidido ya tras leer las mil opciones que da Alma por hacer una tarta de chocolate, pero no tenía suficiente cacao; cambié de opción y dije “vale, pues de frutas”, pero un plátano no daba para tanto. Pensé entonces que lo más sabio sería hacer una clásica tarta de chocolate y galletas, pero si la hacía, me quedaba sin desayuno para la mañana siguiente…
Total, que finalmente  me decidí a poner sobre la encimera los ingredientes que tenía, y a partir de ahí apañármelas con mucha imaginación.

El resultado fue este:






La tarta es una combinación de dos: una tarta de esas gorditas y con consistencia de toda la vida (ahora llamadas Layer cakes) y un  bizcocho de yogur. Lo de añadir un bizcocho de yogur es porque cuando leí la receta no leí que era para un molde de 15cm de diámetro, y el mío era de 30 por lo menos (me había quedado tan tan fina que la solución fue ponerme a hacer un bizcocho a mayores)

Ingredientes para la tarta “Layer Cake”: (mezclar y al horno unos 40 minutos a 170º)
200gr. Mantequilla
200 gr. Azúcar
200 gr. Harina
2 cucharaditas de levadura
4 huevos M

Ingredientes para el bizcocho de yogurt: (mezclar y al horno unos 40 minutos a 170º)

1 yogurt natural
1 vaso de aceite de oliva (la medida del vaso de yogurt)
2 vasos de azúcar (la medida del vaso de yogurt)
3 vasos de harina (la medida del vaso de yogurt)
3 huevos M
1 sobre de levadura


El relleno es consiste en una capa cubierta de mermelada de frambuesa y la capa siguiente cubierta con una crema de chocolate. La cobertura es la misma crema de chocolate.

Ingredientes para la crema de chocolate: (sólo hay que batir)
200gr. Margarina
300gr. Cacao
120 gr. Azúcar
3 huevos M

El decorado son cupcakes para los que he usado mi receta básica: (también batir y al horno más o menos 15 minutos a 150º)
150 gr. Mantequilla
3 Huevos
150 gr. Harina
150 gr. Azúcar

Y finalmente los cupcakes llevan por encima un poco de buttercream de chocolate blanco con esencia de frambuesa:
250gr. Mantequilla
325 gr. Azúcar glass
1 cucharadita de esencia de frambuesa
2 ó 3 cucharadas de leche semidesnatada


¡Como veis esta vez ha sido cualquier cosa menos algo sencillo!
Y estaba buenísima!!!

Y la tabla tenía razón...


Os hablé hace un tiempo de la Tabla China de la Concepción, y os decía que según esa tabla estoy embarazada de una niña. Y así es. No quiero decir con esto que la tabla sea fiable, pero en mis tres casos ha acertado.
Y si la pregunta es si estamos encantados, la respuesta es que sí, y mucho. Hace poco me decía la madre de un compañero de mi hijo mayor que no conocía el caso de nadie que se hubiese quedado con ganas de un niño, pero sí muchos casos de matrimonios que teniendo sólo niños se habían quedado con ganas de la niña. No puedo estar más de acuerdo.
Te aferras a cualquier argumento porque es algo que no está en tus manos decidir, que lo que tenga que ser será y además no puedes cambiarlo, pero reconozco que mi lado cursi me pedía a gritos llenar la casa con cosas rosas, princesas, lazos…
Pero con lo que nos quedamos de esta noticia es con haber podido compartirlo con los niños. Los dos pudieron estar con nosotros, y si bien es cierto que el pequeñajo lo vivió, puede ser que en un futuro no se acuerde, pero el mayor, a sus 4 años, miraba para la pantalla como si estuviese viendo un milagro. Al principio le preguntábamos quién era y decía “el bebé nuevo”, sin saber muy bien lo que estaba viendo, pero cuando se pudo distinguir bastante bien su cara, los ojos,  y de repente movió un brazo, dijo en voz bien alta “¡me está saludando!”. Cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta. Cuando escuchó su corazón sonrió ampliamente y preguntó “¿me va a hablar?”…

Os cuento esto porque os recomiendo que llegado el momento, y si tenéis la oportunidad, hagáis lo mismo, y porque pienso que todo lo que se haga desde que el bebé está en la barriga hace que los hermanos estén más unidos cuando crezcan.

Me comprometo a empezar sección "rosa" inspirada en la pequeña.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Un paréntesis



Hace ya un tiempo hablaba con una abuela que me decía, quejándose, que las mujeres de su tiempo estaban en su mayoría, frustradas por todo lo que no pudieron hacer. Y recalcó, no por todo lo que hicieron, sino por todo lo que no pudieron hacer.
Me decía que no había podido trabajar para cuidar de la casa y de los niños, que se encargaba de todo, de que hubiese siempre dos platos de comida, de que hubiese siempre yogures en la nevera, de que la ropa estuviese siempre lista, de estar arreglada cuando llegase su marido por si salían a pasear… Pero que no pudo trabajar fuera de casa, que no pudo aportar un sueldo, que no pudo hacerse un currículum…
A ello le respondí que la de la liberación de la mujer flaco favor nos hizo. Muchas de nosotras trabajamos porque no nos queda más remedio, porque el sueldo de nuestros maridos, ni exprimiéndolo, es suficiente para  llegar a fin de mes. Trabajamos muchas horas fuera de casa, nuestro sueldo es lo comido por lo servido porque se lo llevan, a veces casi íntegramente, las guarderías; tenemos que idear comidas sanas porque sólo hay tiempo para platos únicos; la ropa la planchamos justo antes de ponérnosla por lo que la pila de ropa, sumada a la limpieza justita, hacen que no quieras que suba nadie a casa…
Esa es nuestra vida todos los días, y para colmo, los niños vuelven enfermos de la guardería día sí día no, por lo que al caos diario le tienes que sumar el ir de casa en casa dejando a los niños para que alguien nos los cuide mientras vamos a trabajar…
¿Acaso mi vida, por el hecho de tener un puesto de trabajo, es mejor que la de esa abuela? Ojalá España fuese como otros países y pudiese pedirme una excedencia de tres años para encargarme yo de mis hijos…
Quejas a un lado, España no es así, o al menos ahora no estamos en esa situación, así que mis últimas semanas han sido un no parar continuo; más de lo habitual, me refiero. Una enfermedad tras otra, por suerte nada grave, es lo que ha hecho que no haya encontrado ni un hueco para escribir.
Pero eso no quiere decir que no haya hecho cosas…
Os las iré colgando estos días al ritmo que mi entorno me deje…