¿Os acordáis de cuando podíamos ir nueve en un cinco plazas sin que nos multasen? Y todo gracias a echar las cuentas de la vieja ya que los niños valíamos por media persona. El conductor, que era siempre el padre, 1, madre con niño en brazos en el asiento del copiloto, otros 2, y 6 niños atrás. Total, 9. La parte de delante es fácilmente comprensible e imitable, pero si a día de hoy le dices a seis niños que vayan atrás y que además te dejen un huequecito para que veas por el retrovisor seguro que no lo consiguen. Parece increíble pero nosotros lo conseguíamos y además teníamos varias formas de hacerlo: técnica "unos encima de los otros" (o "en el colo" como se dice en Galicia), técnica "niño abre las piernas que tu hermano tiene que ir ahí metido", y técnica "adelante-atrás" (seis traseros pegados al respaldo no cabían, pero tres traseros ahí pegados y otros tres traseros más tres pares de rodillas al borde del asiento, sí).
Para bien o para mal esos tiempos se han acabado y ahora sucede lo contrario: cada niño vale por una persona pero con los sistemas de retención infantil obligatorios ocupa lo de una persona y media, por lo que un cinco plazas es realmente un cuatro plazas.
¡Qué locura!
Total, que si tienes un cinco plazas, que es básicamente lo que tiene todo el mundo, y quieres tener familia numerosa, "vas apañao".
Para ello los que estamos en esa situación hemos encontrado la técnica butifarra (es decir, el padre es siempre el que conduce porque es el que más ocupa y la madre se encajona entre las dos sillas pese a que los kilos de más que ganó durante el embarazo traten de impedirlo), también llamada por las madres "técnica anti-fuga" (se llama así porque día tras día nos preguntamos por qué demonios sigue puesto el seguro para niños cuando nosotras vamos atrás; ¿por si nos escapamos al parar en un semáforo? o porque a los maridos les encanta oírnos cada tres segundos "baja la ventanilla que aquí no aguanto", "sube un poco por favor que a la niña le va entrando mucho aire", "uy, no, mejor déjala como antes"...
Y ahora a lo serio... Al pasar a ser cinco hemos estado mirando sillas y elevadores y he notado la falta de información que tenemos sobre lo que manda la DGT. En las tiendas quieren vender por lo que miran a tus hijos y después te dicen lo que tienes que oír para que compres lo que ellos venden (que si lo que importa es sólo el peso, o sólo la edad...).
Por ello os dejo aquí este link:
http://aplch.dgt.es/PEVI/contenidos/Externos/recursos_didacticos/otros_ambitos/infancia/la_silla_que_cuida/LaSillaQueCuida.pdf
Es de la DGT y con dibujitos y de manera muy sencilla explica a la perfección cómo deben ir sentados los niños. Así no habrá posibilidad de que os camelen en las tiendas.
La frase de la semana
La frase de la semana:"Todos los días tienen algo bueno que te encantaría que se repitiese"
sábado, 17 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
Os propongo un juego...
¿Alguna vez habéis pensado en para qué podéis usar los envases y bolsas de plástico que os sobran?
Os propongo un juego: ADIVINAR EN QUÉ CONSISTE LA SIGUIENTE MANUALIDAD QUE HARÉ CON MIS PEQUEÑOS y que compartiré en este blog.
Para ella utilizaré como base el material que veis en la fotografía (obviamente necesitaré más cosas como pegamento o tijeras).
Tenéis hasta el 31 de mayo para "hacer vuestras apuestas" (hasta entonces yo seguiré guardando los botes de leche infantil que vaya terminando...). Para ello pinchad en No hay comentarios (quien escriba de primero) o en, por ejemplo, 2 comentarios, los siguientes que escriban.
¡Mucha suerte!
miércoles, 7 de mayo de 2014
Barriga de escayola
El título de la entrada de hoy es el que es por si alguien busca información sobre este tema, pero el título que realmente se merece es
Idea de mi marido, quien con sus ideas románticas hace que los recuerdos sean de por vida aún mejores y duraderos, y quien pone a todo lo que hace la mayor ilusión y amor del mundo.
Esta es mi barriga durante este último embarazo, y como veréis en la secuencia de fotos que hay debajo se trata de un molde de escayola de la barriga, que posteriormente pintaron con témpera rosa los niños.
Se trata de una manualidad muy duradera, y por sólo 4,5€.
En le pie de foto os explico cómo se hace.
Recordad que podéis usar este mismo método para hacer caretas para carnaval.
LA BARRIGA MÁS BONITA DEL MUNDO
Idea de mi marido, quien con sus ideas románticas hace que los recuerdos sean de por vida aún mejores y duraderos, y quien pone a todo lo que hace la mayor ilusión y amor del mundo.
Esta es mi barriga durante este último embarazo, y como veréis en la secuencia de fotos que hay debajo se trata de un molde de escayola de la barriga, que posteriormente pintaron con témpera rosa los niños.
Se trata de una manualidad muy duradera, y por sólo 4,5€.
En le pie de foto os explico cómo se hace.
| Para empezar a pintar la barriga ésta debe estar completamente dura, por lo que debéis esperar al menos un par de días. |
| Pintadla al gusto usando témperas. |
Recordad que podéis usar este mismo método para hacer caretas para carnaval.
domingo, 27 de abril de 2014
Manualidades NO tóxicas
A muchas madres les resulta un engorro hacer manualidades en casa, no sólo por lo que se mancha, sino porque las fierecillas tienen tendencia a llevarse todo a la boca. También a veces resulta difícil cuando en un aula hay que atender veinte niños a la vez con riesgo de que se traguen algo...
Hoy os dejo una solución: material no tóxico para hacer manualidades.
En este caso, tres ideas simples:
PLASTILINA: se trata de mezclar las proporciones adecuadas de harina, agua caliente, sal, aceite vegetal y crema de tártaro, calentarlo, añadir colorante alimentario (yo recomiendo líquido), dejar enfriar, y ¡listo! Hay variantes sobre las cantidades adecuadas para esta receta que podéis encontrar en la red (con escribir en un buscador "receta plastilina casera" ya aparecen muchas páginas). Lo que os recomiendo, hasta que le cojáis el punto a la masa, es probar primero sin colorante.
TÉMPERAS: igual que mencioné para la plastilina, hay que mezclar la cantidad adecuada de agua, harina de maíz, y colorante alimentario; tenéis también las cantidades en la red.
PINTURA DE DEDOS: en este caso es más sencillo, sólo tenéis que añadirle colorante alimentario a un yogur natural.
Con estos materiales se pretende trabajar con tranquilidad y a la vez enseñarles que no deben meterse nada en la boca. Por ello, no os descuidéis por mucho que sean "comestibles". En el caso de la plastilina y la témpera la mezcla sabe muy mal, así que no creo que tengáis problema, pero en el caso de la pintura de dedos, ¡ojo!, nunca uséis yogur azucarado porque la mezcla está buenísima y los niños acabarían aprendiendo la lección contraria.
jueves, 24 de abril de 2014
Con un olé
Estaba ya en las últimas. No sé si ella lo sabía, si lo intuía o no, pero no le quedaba mucha vida por delante. Y no malgastó ni un minuto de su tiempo en dedicarse a ella, sino que lo invirtió, como siempre, en su gran familia. En estar con los suyos, en deberse a ellos. Encontró tiempo incluso para calcetar un conjunto para su bisnieta. No pudo terminarlo, pero poco le faltó. Igual que las pocas semanas que faltaron para que el bebé y su bisabuela se hubiesen conocido.
Aquí os dejo las fotos de "su última labor" y como ha quedado tras terminarla yo.
Aquí os dejo las fotos de "su última labor" y como ha quedado tras terminarla yo.
martes, 15 de abril de 2014
El armario de Paula
Y por fin ha nacido...
Un embarazo, en su etapa final, se hace pesado, largo, cansado... Sobre todo cuando tienes a dos fierecillas más en casa. Pero lo que más prima son las ganas que tienes de que nazca el bebé, de verle la cara, de cogerle en brazos.
Económicamente casi todas las familias vivimos una época difícil, pero como bien dicen los telediarios, los españoles estamos demostrando nuestra capacidad de ser generosos con los que nos rodean, y de dar ayuda sin que se pida. Pero se olvidan de decir algo que considero importante, y es la capacidad que tiene mucha gente de mostrar cariño hacia alguien que aún no han visto, su capacidad de querer a alguien que aún no ha nacido.
Con este post quiero dar las gracias a todas las abuelas, tías, bisabuelas, amigas de la abuela, y compañeros de trabajo por todo lo que han comprado, calcetado y cosido para nuestra pequeñaja.
Y por eso, para que veáis las preciosidades que tenemos, aquí os dejo unas fotos de una parte del gran armario de la princesa.
Un embarazo, en su etapa final, se hace pesado, largo, cansado... Sobre todo cuando tienes a dos fierecillas más en casa. Pero lo que más prima son las ganas que tienes de que nazca el bebé, de verle la cara, de cogerle en brazos.
Económicamente casi todas las familias vivimos una época difícil, pero como bien dicen los telediarios, los españoles estamos demostrando nuestra capacidad de ser generosos con los que nos rodean, y de dar ayuda sin que se pida. Pero se olvidan de decir algo que considero importante, y es la capacidad que tiene mucha gente de mostrar cariño hacia alguien que aún no han visto, su capacidad de querer a alguien que aún no ha nacido.
Con este post quiero dar las gracias a todas las abuelas, tías, bisabuelas, amigas de la abuela, y compañeros de trabajo por todo lo que han comprado, calcetado y cosido para nuestra pequeñaja.
Y por eso, para que veáis las preciosidades que tenemos, aquí os dejo unas fotos de una parte del gran armario de la princesa.
| Zara Kids |
| Dulces |
| Gocco |
| Zara Kids |
| Gocco |
![]() |
| Nanos |
![]() |
| Gocco |
| Dulces |
| Dulces |
| pasito a pasito |
| Limo Basics |
| Pórtico |
| aden + anais |
| Body canalé Zara baby |
| Zara Home Kids |
| El Corte Inglés |
sábado, 22 de marzo de 2014
La llegada de un nuevo hermano
Hay quien nos dice que estamos locos, con los tiempos que corren, por haber querido tener un tercer hijo, pero mi marido y yo somos de los que pensamos que lo mejor que le puedes dar a un hijo es un hermano.
Lo que me sorprende, y de eso es de lo que quiero hablados hoy, es de la gran cantidad de opiniones negativas con las que me he encontrado sobre la llegada de un nuevo hermano.
Obviamente los niños (y me refiero a aquellos que están en edad de enterarse) ven en este acontecimiento algo distinto, nuevo... Pero ¿acaso no cabe la posibilidad de que los niños lo vean como un momento alegre, tierno, y del que sentirse orgulloso?
Si buscamos en la red cuentos que hablen sobre este tema, tenemos en gran medida títulos que hablan sobre cómo los niños sufren por la llegada de un hermano, se angustian, se sienten rechazados, se celan... Se trata siempre de cuentos educativos que intentan conseguir que los lectores sean capaces de ver este acontecimiento como algo positivo, pero no dejan de mencionar desde el principio las cosas "malas" que se experimentan siendo un miembro más en la familia.
Como ejemplo, estos títulos:
Espero un hermanito, de Marianne Vilcoq.
Tengo un hermanito, de Ana Iriarte.
El mono Caraya y su hermanito, de Chanti de Colihue.
Un hermanito para Gregorio, de María Lidia Brunori De Civilotti.
Will There Be a Lap for Me?, de Dorothy Corey.
Por suerte algunos libros he encontrado que enfocan la llegada de un bebé como algo positivo:
Todos sois mis favoritos, de Sam McBratney.
Big Sister Now, de Annete Sheldom.
Otros autores aprovechan este tema para explicar a los niños de forma amena de dónde vienen los bebés, qué ocurre dentro de la barriga, e incluso en qué consiste un parto. Como ejemplo ¡Mamá puso un huevo! o como se hacen los niños, de Babette Cole.
Personalmente estoy de acuerdo en todo y en nada con estos tres grandes grupos de cuentos. Nunca sabemos por dónde van a salir nuestros hijos (cuando son pequeños) al aumentar la familia, pero si desde el principio les contamos de manera indirecta que van a sentir celos o que se van a sentir desplazados, por mucho que después se lo pintemos de otra manera, acabarán sintiéndose mal. Si en cambio les hablamos de la parte buena de ser uno más, recibirán al bebé con más alegría. Creo también que hacerles ver que este suceso implica básicamente darles trabajo y responsabilidades, tampoco es lo más acertado. Y en cuanto a contarles el proceso biológico sobre el nacimiento de un bebé, estoy básicamente en desacuerdo. No se trata de mentir, ni de hablar con eufemismos como se hacía antiguamente, pero creo que hay que aprender cada cosa a su debido tiempo y que explicar a un niño de 5 años el proceso de parto no le aporta nada en absoluto.
Por si a alguien le sirve de ayuda nuestro ejemplo, aquí lo hemos vivido, más o menos, como os relato a continuación.
Cuando nuestro segundo hijo nació el mayor tenía dos años recién cumplidos. Antes del nacimiento daba muchos besos a la barriga y decía el nombre de su futuro hermano, pero sin tener ni idea de lo que estaba haciendo. Cuando nació su hermano todo eran buenas caras, buenos gestos, ponerle el chupete, acariciarle..., hasta que un buen día empezó su etapa de celos que le hizo portarse peor (pataletas, dormir mal, pegar en la guarde). Lo que hicimos, gracias a lo cual esta etapa duró un mes escaso, fue reñirle cuando se portaba mal pero "ignorar" los celos, es decir, no darles más importancia de la que tenían sabiendo que es una etapa por la que pasan todos los niños que como viene se va.
Ahora tenemos a un niño de 4 años y medio y otro de dos años y medio. El pequeño no se entera de que va a tener una hermana, pero sí se acuerda a todas horas. Es decir, le habla a la barriga, la acaricia, cuando ve ropa de bebé sabe para quién es... si hace un dibujo me destapa la barriga para enseñárselo a su hermana...., pero son conductas que hace por imitación, no porque realmente comprenda qué hay dentro de esta inmensa panza...
El mayor, en cambio, sabe de lo que habla. Entiende que su hermana está dentro de mi barriga, y cuando pone sus manos me pregunta si eso que está tocando es un pié... Está feliz porque en casa vaya a haber, como él dice, "un bebé nuevo", y se siente bien por tener "responsabilidades", pero ha sido él el que se las ha "pedido" (ponerle el chupete si llora, o cantarle para que duerma la canción "Hay un amigo en mí", de la película Toy Story); son tareas que no se las hemos impuesto nosotros dando por hecho que necesita sentirse mayor para no verse desplazado. Prepara a su manera el nacimiento de su hermana: le hace dibujos, coge una cuerda y pegándola con papel celo le hace pulseras y collares... Y a todo el mundo le cuenta orgulloso que "como ya es primavera ahora Paula puede nacer cuando a ella le apetezca". No le hemos hablado ni de cómo se hacen los niños, ni le hemos explicado cómo es un parto; simplemente le hemos dicho que cuando vaya a nacer iremos al hospital.
Igual nos equivocamos pero cuando mi marido y yo hablamos de cómo se tomarán la llegada de su hermana vemos una gran diferencia de lo que sucedió al nacer el segundo: nuestro hijo mayor pasó de estar él solo a que de repente hubiese un hermano más, pero en cambio ahora el pequeño es un niño que ha vivido siempre con un hermano, no sabe lo que es ser hijo único, por lo que el proceso de celos que había vivido el mayor es muy probable que no lo experimente.
En definitiva: a saber cómo son las cosas a partir de la semana que viene (o la siguiente), pero será algo precioso que recordaremos siempre y de lo que sacaremos muchas conclusiones positivas.
Lo que me sorprende, y de eso es de lo que quiero hablados hoy, es de la gran cantidad de opiniones negativas con las que me he encontrado sobre la llegada de un nuevo hermano.
Obviamente los niños (y me refiero a aquellos que están en edad de enterarse) ven en este acontecimiento algo distinto, nuevo... Pero ¿acaso no cabe la posibilidad de que los niños lo vean como un momento alegre, tierno, y del que sentirse orgulloso?
Si buscamos en la red cuentos que hablen sobre este tema, tenemos en gran medida títulos que hablan sobre cómo los niños sufren por la llegada de un hermano, se angustian, se sienten rechazados, se celan... Se trata siempre de cuentos educativos que intentan conseguir que los lectores sean capaces de ver este acontecimiento como algo positivo, pero no dejan de mencionar desde el principio las cosas "malas" que se experimentan siendo un miembro más en la familia.
Como ejemplo, estos títulos:
Espero un hermanito, de Marianne Vilcoq.
Tengo un hermanito, de Ana Iriarte.
El mono Caraya y su hermanito, de Chanti de Colihue.
Un hermanito para Gregorio, de María Lidia Brunori De Civilotti.
Will There Be a Lap for Me?, de Dorothy Corey.
Por suerte algunos libros he encontrado que enfocan la llegada de un bebé como algo positivo:
Todos sois mis favoritos, de Sam McBratney.
Big Sister Now, de Annete Sheldom.
Otros autores aprovechan este tema para explicar a los niños de forma amena de dónde vienen los bebés, qué ocurre dentro de la barriga, e incluso en qué consiste un parto. Como ejemplo ¡Mamá puso un huevo! o como se hacen los niños, de Babette Cole.
Personalmente estoy de acuerdo en todo y en nada con estos tres grandes grupos de cuentos. Nunca sabemos por dónde van a salir nuestros hijos (cuando son pequeños) al aumentar la familia, pero si desde el principio les contamos de manera indirecta que van a sentir celos o que se van a sentir desplazados, por mucho que después se lo pintemos de otra manera, acabarán sintiéndose mal. Si en cambio les hablamos de la parte buena de ser uno más, recibirán al bebé con más alegría. Creo también que hacerles ver que este suceso implica básicamente darles trabajo y responsabilidades, tampoco es lo más acertado. Y en cuanto a contarles el proceso biológico sobre el nacimiento de un bebé, estoy básicamente en desacuerdo. No se trata de mentir, ni de hablar con eufemismos como se hacía antiguamente, pero creo que hay que aprender cada cosa a su debido tiempo y que explicar a un niño de 5 años el proceso de parto no le aporta nada en absoluto.
Por si a alguien le sirve de ayuda nuestro ejemplo, aquí lo hemos vivido, más o menos, como os relato a continuación.
Cuando nuestro segundo hijo nació el mayor tenía dos años recién cumplidos. Antes del nacimiento daba muchos besos a la barriga y decía el nombre de su futuro hermano, pero sin tener ni idea de lo que estaba haciendo. Cuando nació su hermano todo eran buenas caras, buenos gestos, ponerle el chupete, acariciarle..., hasta que un buen día empezó su etapa de celos que le hizo portarse peor (pataletas, dormir mal, pegar en la guarde). Lo que hicimos, gracias a lo cual esta etapa duró un mes escaso, fue reñirle cuando se portaba mal pero "ignorar" los celos, es decir, no darles más importancia de la que tenían sabiendo que es una etapa por la que pasan todos los niños que como viene se va.
Ahora tenemos a un niño de 4 años y medio y otro de dos años y medio. El pequeño no se entera de que va a tener una hermana, pero sí se acuerda a todas horas. Es decir, le habla a la barriga, la acaricia, cuando ve ropa de bebé sabe para quién es... si hace un dibujo me destapa la barriga para enseñárselo a su hermana...., pero son conductas que hace por imitación, no porque realmente comprenda qué hay dentro de esta inmensa panza...
El mayor, en cambio, sabe de lo que habla. Entiende que su hermana está dentro de mi barriga, y cuando pone sus manos me pregunta si eso que está tocando es un pié... Está feliz porque en casa vaya a haber, como él dice, "un bebé nuevo", y se siente bien por tener "responsabilidades", pero ha sido él el que se las ha "pedido" (ponerle el chupete si llora, o cantarle para que duerma la canción "Hay un amigo en mí", de la película Toy Story); son tareas que no se las hemos impuesto nosotros dando por hecho que necesita sentirse mayor para no verse desplazado. Prepara a su manera el nacimiento de su hermana: le hace dibujos, coge una cuerda y pegándola con papel celo le hace pulseras y collares... Y a todo el mundo le cuenta orgulloso que "como ya es primavera ahora Paula puede nacer cuando a ella le apetezca". No le hemos hablado ni de cómo se hacen los niños, ni le hemos explicado cómo es un parto; simplemente le hemos dicho que cuando vaya a nacer iremos al hospital.
Igual nos equivocamos pero cuando mi marido y yo hablamos de cómo se tomarán la llegada de su hermana vemos una gran diferencia de lo que sucedió al nacer el segundo: nuestro hijo mayor pasó de estar él solo a que de repente hubiese un hermano más, pero en cambio ahora el pequeño es un niño que ha vivido siempre con un hermano, no sabe lo que es ser hijo único, por lo que el proceso de celos que había vivido el mayor es muy probable que no lo experimente.
En definitiva: a saber cómo son las cosas a partir de la semana que viene (o la siguiente), pero será algo precioso que recordaremos siempre y de lo que sacaremos muchas conclusiones positivas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


