La frase de la semana

La frase de la semana:
"Todos los días tienen algo bueno que te encantaría que se repitiese"

domingo, 16 de agosto de 2015

No hay duda, son madre e hija...


Hace poco leí un artículo de la revista Bazaar sobre lo ridículo que resulta ver a mujeres con ropa interior y exterior con prints infantiles. Hablaba también de lo espantoso y fuera de lugar que queda ver a madres vestidas con ropa más propia para la edad de sus hijas...
Y me dio mucho, pero que mucho que pensar....
En este sociedad, en la que, queramos o no, todos tenemos un rol, tenemos que ir acordes con él. No podemos trabajar en la ventanilla de un banco con una cresta en la cabeza, ni podemos sentarnos en el suelo de una plaza a vender pulseras vestidos de Chanel. Simplemente, no encajaríamos. Así le sucedió a Eliza Doolittle en Pygmalion (Bernard Shaw), más conocida hoy en día por su versión musical, My Fair Lady. En ella Audrey Hepburn juega una papel impresionante en el que Eliza Doolittle (Liza) una chica Cockney, pretende entrar en la alta sociedad londinense pero no lo consigue porque su forma de hablar es absolutamente diferente a la esperada. Ayudada por un fonetista, el profesor Higgins (interpretado por Rex Harrison) aprende y modifica por completo su forma de expresarse por lo que es aceptada por la clase alta, pero cuando pretende volver a su barrio la rechazan por el mismo motivo: la ven inapropiada, distante, no se fían de ella...
Si trasladamos lo que a Liza le sucedió al mundo de la moda viene a ser lo mismo que explicaba antes sobre nuestro rol en esta sociedad.  Estoy de acuerdo con la revista Bazaar con que las madres debemos vestirnos como madres, pero me pregunto, ¿acaso no podemos ir perfectas con una camiseta de Hello Kitty? (Y de hecho no debo de ir desencaminada cuando las tiendas más internacionales están llenas de camisetas, pijamas, calcetines, accesorios... con licencias tipo Kitty, Minnie, Mafalda, Snoopy...).
Creo que es importante, tanto por la "salud mental" de nuestro hijos como por los vínculos que después creemos entre nosotros, alejar a nuestros hijos del sentido del ridículo. Hay que enseñarles a sobrellevar el ridículo cuando caigan en él, pero no creo que sea bueno que sientan ridículo y por lo tanto se avergüencen de nosotros. Salvando siempre la etapa que tienen todos llegada la adolescencia en la que nos guste o no van a "renegar" de nosotros. 
No se trata de vestirnos como nuestras hijas. No hace falta (y tampoco hay tallas en el mercado) que nos pongamos los mismos vestidos que les compramos a ellas, pero desde mi punto de vista sí es precioso el compartir con ellas algo de lo que llevamos puesto, sea un simple accesorio, un estampado, un patrón... Personalmente, ahora que mi hija tiene un año, aprovecho y me compro algunas cosas iguales (tenemos una camiseta de Kitty que llevamos a la playa las dos tan contentas) y algunos accesorios para mí con prints típicos de niña que ella señala como loca y no para de tocar (creo que es la hija más feliz del mundo cuando va debajo del paraguas rojo que tiene un dibujo de Hello Kitty).


Hace poco desempolvé la máquina de coser. Tenía que probar con un retal por si funcionaba bien o no ya que hacía años que no la usaba, y encontré en una tienda de chinos esta tela de 1m x 1,5m por sólo 2€. Me pareció un estampado precioso así que compré dos por si acaso tenía la suerte de que la máquina funcionase y de que con ese precio no se rompiese al lavarla...
Por suerte la máquina funcionó y tras una mañana en que la peque estuvo tranquila, más una película cuando se acostaron todos, marido incluido, el resultado fue una falda larga para mí y un vestido para mi hija.

Habrá (y muchos) que nos vean por la calle y piensen que soy ridícula, los habrá que les gustemos, a quien les demos incluso envidia..., pero no habrá nadie que al vernos por la calle le quepa la más mínima duda de que somos madre e hija.
¿Hay acaso algo más bonito?

jueves, 6 de agosto de 2015

Créete tus logros


Cuando no sabes qué pasa o desconoces el por qué de las cosas te angustias, te desesperas, le das vueltas a todo. Haces un drama de un dolor de cabeza... Pero cuando le pones nombre a lo que te pasa ves que es algo tan común que pasas a considerarlo insignificante. Muchas veces esto sucede también con objetivos, con metas, con tu lista de quehaceres diarios... Empiezas mil cosas y no terminas ninguna, te crees que no eres ni buena trabajadora, ni buena madre, ni buena con tu pareja. Si todo te lo callas lo engrandeces y te sientes peor, pero cuando hablas de ello con otras mujeres ves que a todas les pasa lo mismo y entonces te ríes, te da igual, y ves que es una etapa, sin más, que, como todas, acaba por desaparecer.

Viene a ser un sentimiento parecido al llamado por los psiquiatras "Síndrome del impostor". Se trata de la incapacidad de creerte tus logros; la interiorización del sentimiento de que lo que te sale bien es por pura casualidad, no porque realmente seas bueno en tu trabajo. Como consecuencia siempre ves a los demás más inteligentes y competentes que tú.

Miras a otras madres en el parque y siempre van más guapas, más tranquilas, sonríen más. Y entonces te envuelves en ese síndrome que hace que pensemos que el día a día sigue su curso sin que mediemos en él, que los niños crecen bien porque es lo que les toca. Y así con todo.
Pero un buen día te das cuenta de que eso le pasa a todas, que las demás también piensan de ti que eres más tranquila, que sonríes más, que sienten envidia de ti...

Hoy releo un artículo de José Luis Olaizola con el que no puedo verme más reflejada. Dice: “me asombra ver el buen resultado que me están dando las cosas que hago mal”. Tal vez debería puntualizar las cosas que me salen mal. Y es que como todas no tengo tiempo siquiera para comprobar si algo me sale mal de verdad, o si es que haciendo las cosas a mil por hora siempre sale todo… ¿mal? Como nos pasa a la gran mayoría hoy en día el sueldo no da para alguien que te eche una mano en casa, tienes que ir corriendo de un lado a otro con los niños porque los horarios así lo exigen, tienes que levantarte, ponerte guapa y llegar al trabajo sonriendo e impecable… Te pasas el día protestando porque todo está a medias, porque nada lo terminas con la perfección que te gustaría… 
Pero consigues terminar todo, y eso es lo que cuenta al acabar el día. 
Casi todo nos sale perfectamente mal, deslumbrantemente atropellado, fantásticamente inacabado… 

Eso es, todo nos sale perfecto, deslumbrante, fantástico… 
Me alegro de que todo, simplemente, nos salga.

lunes, 27 de julio de 2015

Manos a la obra paso 1: Pintar la casa.

Aunque dicen que el verano no es una buena época para encontrar casa, siguen quedando afortunados. Afortunados que se lo merecen tras años de búsqueda, papeleos… Van a tener que pintar así que para ayudarles desde tan lejos, os dejo hoy este post sobre pinturas. Todo un mundo…
Lejos de la pintura clásica que manchaba, goteaba, no se limpiaba… tenemos ahora en todas las tiendas de bricolaje una gran variedad de colores, acabados, finalidades… Casi todo el mundo conoce la que yo llamo "pintura básica": cubre con sólo una capa, no gotea, y es lavable.
Con lo de lavable me refiero tanto al momento de pintar (siempre quedan restos que se quitan fácilmente con un trapo húmedo) como después (los restos de ceras, las marcas de las manos, las rozaduras de los muebles…, todo sale con un paño húmedo).
Hasta aquí no creo que haya contado nada nuevo para nadie. Vamos con algunas "novedades":

El goteo y las salpicaduras: son en parte inevitable, pero se pueden solucionar fácilmente con el rodillo-antigoteo: Consiste en llenarlo de pintura y pintar como con cualquier rodillo, es el propio rodillo el que se va impregnando con la pintura.

En cuanto al tipo de pintura hay algunas novedades en el mercado:
Pintura con acabado de pizarra, ideal para las habitaciones infantiles o para una parte de la cocina y apuntar la lista de la compra o el menú del día.
Pintura magnética con efecto imán: muy recomendable por las posibilidades de decoración que ofrece (y mucho más limpia que los corchos de antes ademas de que te ahorras poner chinchetas…)
Pintura con olores: lavanda, mimosa… Todas las que he encontrado son florales y suaves y se recomiendan para la zona de lavandería.
Pintura "transparente" luminosa. Se ilumina en la oscuridad. Preciosa para niños. Pintas con plantillas y ni te das cuenta de que está cuando hay luz pero por la noche los dibujos brillan.
Pintura para azulejos: No destaca ni por su textura ni por su acabado pero es mucho más barata que cambiar azulejos.

En cuanto a los acabados también podéis jugar con diferentes técnicas: usando una esponja húmeda podéis mojarla en la pintura y pintar la pared dando golpecitos suaves con ella (efecto estarcido); podéis usar una escoba (de las de bruja de toda la vida) para que la pared quede con un efecto rayado; utilizando el culo de una botella de coca-cola como si fuese un sello podéis hacer flores en la pared.

Si queréis fotos de todo esto, escribiendo en un buscador la descripción que os he dejado encontraréis miles de imágenes.

Y por último APPS: Se llaman en este caso simuladores de ambientes. Hay muchos pero el que yo he probado y del que os puedo hablar es http://www.bruguer.es/es/paletas-de-colores. En este link seleccionáis el color que os guste y a continuación pincháis en "Visualizar en una habitación". Se os abre un visualizador con fotos de distintas habitaciones y sobre la que vosotros queráis aplicáis el color o los colores que hubieseis elegido. Podéis guardar los cambios, los códigos de los colores, vuestros favoritos….
Tenéis más simuladores en http://www.pintomicasa.com/2008/11/simuladores-de-ambientes-y-colores.html

Así que, manos a la obra….










viernes, 3 de julio de 2015

Monstruos con bolsas de plástico



Hoy me gustaría compartir con vosotros estos monstruos con bolsas de plástico que hemos hecho ayer por la tarde.  Fue una forma entretenidísima de dejar rienda suelta a la imaginación.
Esta manualidad no es idea mía: teníamos en casa un kit con material para montar estos monstruos siguiendo un patrón, pero lo que hicieron los niños fue, para mí, mucho mejor, ya que los hicieron como a ellos les apetecía.
Es una idea muy fácil de copiar ya que sólo necesitáis bolsas de plástico, y de cuantos más colores mejor, y  para el resto del cuerpo cualquier cosa que pueda pasar por un brazo, por un ojo... Es lo práctico de hacer "monstruos": todo vale.
Tenéis que apilar recortes de bolsas de plástico del tamaño de vuestra palma de la mano, más o menos, y unirlos atravesando un hilo por el medio (sirve tanza, lana, perlé, o un cordón cualquiera). Una vez unidos los recortes pegadlos sobre un círculo de cartón para que haga de base, y sobre los recortes pegad con cinta de doble cara un círculo de cartulina doblado por la mitad para hacer de boca, y ojos (o como los que veis en la foto o hechos de cartulina o cartón). Según lo grande que sea la pila de plástico (cuerpo del monstruo) podéis añadir nariz, pelo, un sombrero...
Los brazos y las piernas deben ir sujetos al círculo de cartón que hace de base. Para ello, como siempre, imaginación al poder: plumas limpia pipas de colores, lana con abalorios, pajitas....
¡Espero que os animeis a hacerlos!

viernes, 26 de junio de 2015

Vestido fresquito para verano. Fresh summer designer dress





Tan sólo cinco días. Cinco días es lo que he necesitado para hacer el modelo que veis en la foto y por duplicado. A veces las cosas sencillas que necesitan poco tiempo nos llevan un mundo, o directamente ni las empezamos. No hay como tener ganas de algo para hacer tiempo de verdad y conseguirlo. A veces el resultado es una chapuza pero lo intentas y disfrutas intentándolo. Y a veces el resultado te gusta tanto que hace que te cuestiones dejarlo todo y dedicarte a lo que realmente te gusta, a tus hobbies. Como madre quiero que mis hijos sean felices, y para eso tengo que ser feliz yo...





   Me apetecía vestir a mi hija y a mi sobrina iguales así que me puse manos a la obra. Me descargué el patrón de vestido con espalda descubierta de  www.ohmotherminediy.com y el de ranita con volante y los modifiqué un poco a mi estilo. No tenía mucho tiempo porque quería que los estrenasen el fin de semana así que los dejé sin mangas y el cuello y el volante los hice con lazo del pelo para acabar antes.
   Usar lazos del pelo para hacer detalles en una pieza es un recurso muy útil: no se deshilachan así que no tienes ni que sobrehilarlos ni andar haciendo pliegues... Con el mismo lazo que uses puedes hacer lazos para el pelo, broches para solapas y bailarinas..., e incluso usarlos como cintas al bies.
   El precio medio de cada conjunto 7€.
   ¡No vale la pena esperar a las rebajas!

domingo, 14 de junio de 2015

Pulpitos de salchicha

¿Queréis disfrutar haciendo con los niños una cena rápida y divertida?

Cortad salchichas a la mitad y haced cortes en vertical desde el lado que habéis cortado.  Meted las salchichas en agua hirviendo durante dos minutos y "voilà": tenéis pulpitos de cena (los "tentáculos" de las salchichas se rizan solos en el agua.



domingo, 7 de junio de 2015

(No) Me acuerdo de cuando jugábamos a..

Divertida. Ese el primer adjetivo que quiero que mis hijos digan de mí. Sé que anuncié, mal hecho, ser constante en escribir en este blog, pero es que tres hijos tan pequeños hacen que algunas temporadas no siempre logremos todo lo que nos proponemos. Si miro atrás y me paro a pensar todo lo que he hecho con mis hijos estas últimas semanas y busco cosas para compartir con otras madres, mucho no tengo, o al menos no en foto, pero no he parado de disfrutar de ellos. Por eventos familiares o simplemente por salir de casa porque el tiempo ha sido bastante bueno, hemos pasado largas horas al aire libre, tanto al salir del colegio como los fines de semana. Ha sido y está siendo muy cansado pero llego a casa cada día sabiendo que he jugado con mis hijos.
Entiendo que hay dos formas de estar en un parque: una forma pasiva (miras a tus hijos todo el rato y te dedicas a estar ahí por si se caen, a estar ahí para darles el bocadillo) y una forma activa (ser partícipe de sus juegos, como si fueses una más). Para mí la educación ideal es una combinación de ambos papeles: debes cuidarles y vigilarles pero también debes jugar con ellos sin acaparar a tus hijos, es decir, dando siempre prioridad a que jueguen con otros niños antes que con adultos. Hay también dos formas de estar en casa: estar dedicada a la casa, a la comida, a la colada, a dar de comer a los niños y pasarse el día así (hay siempre tarea suficiente para llenar las 24 horas) o saber poner, cada día, un PUNTO Y FINAL a todas esas tareas para que sobren horas para “enguarrar” con los niños y deshacer (partiéndose de la risa) gran parte de lo que acababas de hacer.
No se trata de hacer peleas de almohadas, ni de organizar una lluvia de harina en la cocina (como sucede en las películas), pero sí de perderle el miedo a hacer cosas con los niños que impliquen que después tengamos que recoger todo.
Hace poco uno de mis hijos dijo en alto que habíamos estado haciendo pasta. Y dijo bien: pasta, porque pasta era, pero no me aventuro a decir si tallarines, espaguetis, o una variedad nueva no comercializada. Quien lo oyó me dijo: ¿y te compensa? (con cara de “estás loca”). POR SUPUESTO que me compensa. Económicamente, obviamente no, pero personalmente sí.  Para nosotros fue una mañana extremadamente divertida cuando fuera no paraba de llover: se rieron muchísimo al ver los espaguetis saliendo, y les encantó ver la pasta colgada a secar  de la forma más estrambótica que se me ocurrió… Todas las noches, al acostar a los niños, hago con ellos un juego: hablamos por turnos y cada uno empieza siempre diciendo: “Lo que más me ha gustado del día es…”. Esa noche los dos en edad de hablar dijeron lo mismo: “Lo que más me ha gustado del día es hacer espaguetis con mami”.
Eso lo resume todo: hacer lo que sea CON MAMI. Vengo de una generación en la que las madres (la gran mayoría amas de casa y con todo el tiempo del mundo para jugar con nosotros) no jugaban con nosotros, eran unas meras cuidadoras, muy buenas, pero cuidadoras. Yo, como casi todas las madres de mi edad a las que les pregunto, no tengo ni un solo recuerdo de mi madre jugando conmigo. Y no es que no me acuerde, es que no jugaba conmigo jamás. Era una generación educada así (o maleducada así) pero de lo malo se aprende y por suerte somos muchas las que cada día ponemos un poquito de nuestra parte para cambiarlo y darles otro ejemplo a nuestros hijos.
Un humilde consejo: jugad con vuestros hijos, disfrutad de ellos y con ellos.